DAR EL PRIMER LUGAR A LO MÁS IMPORTANTE
Transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
Romanos 12:2
Si escuchas hablar por un tiempo a los jovencitos y jóvenes adultos cristianos acerca de la voluntad de Dios, notarás que por lo general buscan ayuda en las decisiones más importantes y difíciles de la vida. Están tratando de contestar preguntas como éstas:
Carrera: ¿Me dedicaré al futbol profesional o a tejer canastas?
Transporte: ¿Será mejor comprar un auto sin un silenciador o sin frenos?
Amistades: ¿Será mejor ser compañera de cuarto de la chica que ronca cuando duerme o de la que babea cuando come?
Estudios: ¿Me voy a estudiar a la biblioteca o a dormir una siesta?
No tienes que esperar hasta ser mayor para encontrarte con rompecabezas complejos como esos para resolver. Dios tiene un plan para tu vida que comienza hoy. Y la mayor parte de su voluntad es algo que puedes saber con seguridad ahora mismo.
¿Recuerdas de qué se trata la ¨voluntad universal¨ de Dios? Es la parte de su voluntad que es para todos. Es clara. Es indiscutible. Se explica en su palabra.
Seamos claros en cuanto a los cuatro puntos principales que Dios espera que sigamos:
-
Confiar en Cristo. La sección más crucial de la voluntad de Dios para todos es que confiemos en Cristo como nuestro Salvador y Señor. Dios quiere que todos seamos salvos y comprendamos la verdad (ver 1 Timoteo 2:3, 4).
-
Someternos completamente a Cristo. En cuanto confiamos en Cristo, la voluntad de Dios para nosotros es que sometamos nuestra vida a él. Quiere que seamos sacrificios vivos (ver Romanos 12:1).
-
Obedecer a nuestros padres. La voluntad de Dios, sin lugar a duda, es que cada hijo o hija obedezca a sus padres (ver Efesios 6:1).
-
Compartir nuestra fe. Dios nos ha dicho que quiere que vayamos y hagamos discípulos en todo el mundo, no solo al otro lado del océano o al otro lado del pasillo o al otro lado de la mesa en la escuela (ver Mateo 28:19).

